Parece coincidencia, casualidad o un juego del destino cuando hace poco, unas pocas semanas antes de lo acontecido en Japón, que empecé esta ilustración.
Quise hacerle un homenaje al cerezo, uno de los árboles más bellos bajo mi punto de vista y que según la cultura japonesa, donde se considera a la flor símbolo nacional, la flor del cerezo simboliza la transitoriedad de la vida. Toda existencia y experiencia pasa con el tiempo para volver a renacer.
Pronto pasará toda esta tragedia que está sufriendo Japón para renacer con más fuerza, más bella y más llena de vida.